Doce países africanos recibirán la primera vacuna contra la malaria

 La introducción de la vacuna Mosquirix (RTS,S/AS01) en África representa un hito histórico en la lucha contra la malaria, una enfermedad que continúa siendo una de las principales causas de mortalidad infantil en el continente.

Desarrollada por GlaxoSmithKline (GSK) en colaboración con la Iniciativa de Vacuna contra la Malaria PATH y con el respaldo financiero de la Fundación Bill y Melinda Gates, Mosquirix es la primera vacuna aprobada para combatir una enfermedad parasitaria en humanos. Tras más de 30 años de investigación, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó su uso en octubre de 2021 para niños en regiones con alta transmisión de Plasmodium falciparum, el parásito más letal de la malaria. 

Desde 2019, programas piloto en Ghana, Kenia y Malaui han administrado más de 2 millones de dosis de Mosquirix, demostrando una reducción del 13% en la mortalidad infantil por todas las causas y una disminución significativa de los casos graves de malaria. 

En enero de 2024, Camerún se convirtió en el primer país en lanzar una campaña nacional de vacunación con Mosquirix fuera de los programas piloto. En su primer año, aproximadamente el 67% de los niños elegibles en 42 distritos sanitarios recibieron al menos una dosis, a pesar de enfrentar desafíos como la desinformación y problemas logísticos. 

La OMS ha asignado 18 millones de dosis de Mosquirix a 12 países africanos para el período 2023–2025, incluyendo Benín, Burkina Faso, Burundi, Camerún, República Democrática del Congo, Liberia, Níger, Sierra Leona y Uganda. Además, la precalificación de una segunda vacuna, R21/Matrix-M, en diciembre de 2023, ofrece nuevas oportunidades para ampliar la cobertura y eficacia de la inmunización contra la malaria. 

Aunque Mosquirix no reemplaza otras medidas preventivas como el uso de mosquiteros tratados con insecticida, su integración en los programas de inmunización infantil representa un avance significativo hacia la reducción de la carga de la malaria en África.

En resumen, la implementación de Mosquirix marca un punto de inflexión en la salud pública africana, ofreciendo una herramienta adicional en la lucha contra una enfermedad que ha afectado al continente durante siglos.

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